Mi breve historia ¿por qué traducción?

Me llamo Verónica Salvador Díaz y nací en Salamanca, una de las ciudades más bonitas de España. Desde siempre, mi vida ha girado en torno a los idiomas y, ya más de la mitad, se ha invertido en el aprendizaje del inglés y del francés, y sus respectivas culturas y curiosidades.

De madre maestra de inglés y padre biólogo, he tenido la suerte de que ya desde que era pequeñita, ellos apostaron por los idiomas como uno de los elementos de principales para mi formación. Aprendí inglés tanto en el colegio como en distintas academias en Alcorcón: Eureka, Epicenter y EGA Madrid, donde disfruté descubriendo con mis compañeros y logré excelentes resultados hasta que pasé a la Escuela Oficial de Idiomas en 1999. Allí finalicé los estudios a año por curso, en 2004, con una nota de ocho sobre diez.

Con el francés empecé un poco después, en el instituto. Llena de ilusión por aprender un idioma nuevo y emocionada con la idea de conocer otras culturas, finalicé los estudios de francés con unas notas impecables y un afán insaciable por alcanzar todavía más. Tras el bachillerato, llegó la hora de acceder a la Universidad. ¿Y qué elegir? ¿Qué carrera me permitía aprender más sobre los tres idiomas que en principio me interesaban? Pues Traducción. De ahí que eligiera la Universidad Autónoma de Madrid para cursar la licenciatura de Traducción e Interpretación con la combinación español, inglés y francés. Allí conocí a compañeros y profesores excelentes y, en el año 2006, me concedieron una beca Erasmus, que aproveché al máximo para mejorar mi conocimiento del francés y su cultura en Rennes (Francia). Esta experiencia supuso un punto de inflexión en mi vida profesional: se reafirmó la idea de que quería ser traductora profesional y puse todo mi empeño en conseguirlo. Al volver a España me concedieron unas prácticas en Estudio Sampere y, más adelante, en 2008, otras en Lionbridge, que me sirvieron para comparar métodos de trabajo de dos empresas distintas (una familiar y otra multinacional) y absorber todo el conocimiento posible de las dos.

De este modo: poco a poco, practicando y aprendiendo de mis propios errores, el 1 de septiembre de 2008 comencé a caminar, digamos «yo solita». ¿Entre comillas? Sí, porque la soledad es algo relativo aquí. Siempre he estado rodeada de profesionales que aportan sus propias ideas, ayudan a resolver dudas y corrigen los ineludibles errores de novato. Tanto por las agencias y como por otros profesionales, ya sean compañeros traductores o de otros campos, siempre he estado arropada por excelentes personas de las que aprender y con las que colaborar. Por eso, desde aquí quería agradeceros a todos vuestra ayuda, dedicación y sobre todo, profesionalidad. Juntos llegaremos muy lejos.

Gracias por leerme.

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Verónica es una traductora dedicada y muy detallista, dos cualidades fundamentales en el sector de la comunicación multilingüe. Es un placer trabajar con ella por su magnífico trato y su amplio conocimiento del sector. Recomiendo sus servicios como traductora y correctora en las combinaciones Francés-Español e Inglés-Español y seguiré contando con ella en el futuro. – Sara Crespo