La puntuación, ese gran desconocido. Entrañas de nuestra lengua: INTRODUCCIÓN.

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Desde hace ya algún tiempo tengo ganas de desmenuzar una idea que me ronda la cabeza. La sintaxis, esa gran desconocida. Recuerdo cuando empecé en la facultad, me preguntaba: ¿lengua española? Pero, ¿por qué estudiar lengua española? ¿Acaso no somos, como hablantes nativos de España, casi expertos ya? Ingenua de mí... La respuesta era: «ni por asomo».

Recuerdo con mucho cariño las clases en aquel módulo VI de la Universidad Autónoma de Madrid, donde profundizábamos y reflexionábamos sobre aquellos... elementos, que nos eran tan comunes y a la vez tan ajenos, las palabras.

Las palabras son la base de la ciencia de los profesionales de la lengua, pero, ni de lejos, lo único con sentido. Durante aquellos cuatro años, las asignaturas que más me marcaron fueron las de lengua española y comunicación, ya que, al tratarse de un instrumento cotidiano, pensaba yo que lo sabía todo sobre ellas... Y no era así. De ninguna manera pensaba yo que una coma podía cambiar completamente el sentido de una frase, o la entonación e incluso el orden de las palabras. Sencillamente (o no), asombroso.

Uno de los temas que me marcó fue el uso normativo de las comas. Es algo que me ha asaltado varias veces últimamente y he tenido que volver a refrescar conocimientos, porque estas cosas, con el tiempo, si no se refresca, se olvida. Así que, la idea es aprovechar este artículo para analizar estos temas con más detalle con el fin de tenerlos a mano para futuras consultas. Espero que quizá pueda ayudar a algún otro loco como yo en alguna ocasión.

La sintaxis, ese gran olvidado dentro de la gramática; y la puntuación, dentro de la ortografía, me apasionan particularmente, ¿por qué? Pues porque con la misma base, ayudan a expresar ideas diferentes, matices y detalles, los pequeños placeres de esta vida.

Para empezar, revisemos lo que se indica en la última versión de la Ortografía de la lengua española sobre la puntuación y la sintaxis. Puntuación, sintaxis y prosodia están muy relacionadas, hasta el punto de que la primera va más allá de la gramática oracional, al ser igual de «relevante en el ámbito textual, pues sirve para segmentar y relacionar unidades discursivas como el enunciado, el párrafo o el texto».

La puntuación ayuda a ordenar las ideas y tiene consecuencias comunicativas. No cambia el significado literal del mensaje, pero sí la manera en la que el hablante transmite la información, poniendo énfasis en unos u otros elementos. Además, los signos de puntuación se vinculan con dos elementos prosódicos, la pausa y la entonación, pero no todas las pausas orales coinciden con límites entre las unidades sintácticas, ni todas las pausas de la cadena hablada se reflejan gráficamente.

En resumen, la puntuación proporciona información de tipo gramatical y pragmático. Las reglas ortográficas de puntuación han ido cambiando a lo largo de los tiempos y es esencial este enfoque para entender los criterios actuales. Antes se consideraba la lengua como fenómeno sonoro a la hora de puntuar, pero hoy la puntuación se basa principalmente en la estructura sintáctico-semántica de los enunciados y los textos.

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